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Cómo bañar a tu recién nacido sin lastimarlo

03 de Octubre 2016

1. Cuida las corrientes de aire

Cierra todas las ventanas o lugares donde podría entrar aire. Recuerda que sus pulmones aún son muy pequeños para resistir corrientes de aire intensas y esto puede afectar su respiración o causarle un resfriado que baje sus defensas. 

 

 2. Pon la tina a tu altura

 Procura que la tina donde bañes a tu bebé esté a una altura cómoda para ti. Si la tina se encuentra más abajo o arriba, podrías correr el riesgo de realizar movimientos bruscos y lastimar sin querer a tu bebé. Trata de que siempre esté a una altura donde te puedas mover libremente para bañarlo y sacarlo de la tina con toda facilidad.

 

3. Mide la temperatura del agua

La temperatura ideal para bañar o es de 32º C, pues está lo suficientemente caliente para que él disfrute su baño sin quemar su piel. Para medir la temperatura del agua utiliza tu codo y fíjate si puedes soportar el agua sin quemarte o usa el termómetro de tu calentador de agua para que esto sea más exacto.

 

4. Usa jabón neutro

Nunca uses un jabón para adulto en tu bebé ya que puedes irritar su piel. Lo mejor es usar un jabón neutro sin aromas o químicos mientras se acostumbra a otro tipo de esencias como lavanda o manzanilla que le pueden servir como relajante para dormir.

 

5. Siempre sosténlo con una mano

 Se requiere de algo de habilidad para hacer esto, pues mientras lo sostienes tienes que agarrar el jabón o la esponja. Pero no te preocupes, la manera más fácil de aprender es tratando de que tu cuerpo esté lo más cerca de la tina para agarrarlo, una vez hecho, intenta sostenerlo de manera que tu mano cubra tanto su espalda como su cabeza.

 

 

 

6. Lávalo con una esponja suave

 

 La esponja que utilices para su baño siempre debe estar hecha con materiales suaves que no raspen o irriten su piel. Para averiguar cuál es la esponja adecuada, haz de nuevo la prueba del codo: si pasa por tu piel sin rasparte, esa es la que necesitas. Sin embargo, también puedes usar un trapo de algodón para su baño como el de los pañales antiguos, siempre y cuando sea exclusivo para su baño.

 

 

7. No lo frotes muy fuerte

 Nunca frotes muy fuerte a tu bebé con la esponja o trapo. Su piel no está tan sucia, sólo necesita una pequeña limpieza para no acumular bacterias o virus que lo puedan enfermar. Limpia suavemente en los pliegues de sus brazos, piernas, cuello y ombligo, así como sus partes íntimas. Basta frotarlo sólo dos veces con movimientos circulares para que esté totalmente limpio.

 

8. Nunca lo dejes solo

 Tu bebé siempre debe estar acompañado a la hora del baño para evitar accidentes. Olvida toda fuente de distracción y centra toda tu atención en él desde que lo metes a la tina, hasta que terminas de bañarlo.

 

9. Al terminar envuélvelo en una toalla con capucha

 Hay un sinfín de toallas de bebé para escoger, pero lo mejor es elegir aquella que cuente con una capucha, ya que se debe cubrir su cuerpo completamente para evitar de nuevo las ráfagas de aire que puedan causarle un resfriado. Tip para envolverlo: sácalo con cuidado de la tina, ponle la toalla encima tratando de no tapar su cara y luego pégalo a tu cuerpo para poder envolverlo completamente. Él solito se acomodará a tu pecho, además de que se sentirá seguro al estar en contacto con el calor de tu cuerpo.

 

 

 

No necesariamente debes bañarlo todos los días, puede ser dos o tres veces a la semana sólo para asegurarte que esté limpio y sano y de preferencia que sea sólo en la noche. Recuerda que el baño es un momento especial que deben compartir entre los dos y con estos tips seguramente será inolvidable.